Botiquin de Primeros Auxilios Psicológicos para el hogar.

 

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BOTIQUIN DE PRIMEROS AUXILIOS PSICOLÓGICOS PARA EL HOGAR

Miren De Tejada Lagonell

En atención a que en los últimos días en los escenarios sociales donde me ha tocado participar, de manera pública o privada (reuniones, asambleas, conversaciones, jornadas), he percibido un conjunto de emociones encontradas, contradicciones, incoherencias, angustias, desconcierto, insinceridad, adversidad, tiranía, intolerancia, ausencia de respeto por la pluralidad de ideas y opiniones; a que por otro lado algunas personas me han solicitado indicaciones para enfrentar las crisis propias y ajenas; me he tomado la libertad de realizar este conjunto de prescripciones que pueden ayudar a ejercer acciones y así responder la pregunta ¿Cómo afrontar las angustias, la ansiedad, el miedo, los sentimientos de inseguridad e incertidumbre para salvaguardar nuestra salud mental?

El objetivo es contribuir con el estado de bienestar de las personas amigas y compañeras de ruta, de tal manera que la adopción de estas prescripciones le permitan preservar y realizar su potencial, enfrentarse a las dificultades usuales de la vida, trabajar productivamente y apoyar a la comunidad; en suma, mantener su calidad de vida.

Estos preceptos no son únicos ni definitivos, tampoco constituyen una opinión sino una prescripción, lo que quiere decir que es indispensable que se pongan en práctica para contribuir con la minimización de la crisis propia o ajena, individual o colectiva, con el objetivo de mantener la paz interior como un indicador indispensable de nuestra salud mental. 

Los he llamado Botiquín de Primero Auxilios Psicológicos para la casa, ya que constituyen un conjunto de acciones que podemos realizar, antes de tomar la decisión de acudir a un Terapeuta. Los mismos los paso a señalar:

 

ü   Expresa tus sentimientos. No te quedes callado; busca a familiares y amigos para conversar. Lo importante aquí  es identificar el sentimiento y compartir lo que nos aflige.         

Si tu sentimiento está relacionado con el miedo: debes saber que el  miedo es un sentimiento básico en el ser humano. Nos permite ser previsivos ante las amenazas; no te paralices por ello. Si tienes miedo, primero debes admitirlo. Permítete sentirlo plenamente y después actúa como si el miedo no pudiera detenerte.  Relájate, no huyas de la realidad; si lo haces podrás enfrentarlo y manejarlo mejor. No permitas que el miedo te domine. Aunque una dosis de miedo es necesaria para emprender nuevas acciones.

Si tu sentimiento está relacionado con la rabia. Exprésalo responsablemente. Si el sentimiento es hacia una persona específica, búscala y exprésale directamente lo que sientes y qué te lo genera; hazlo  con calma y sin ofender. Si es una situación la que ha causado tu malestar, háblalo con alguien de tu confianza. No permitas que este sentimiento te domine. Transforma la rabia en una energía creadora; descárgala hablando pero luego cambia el curso de tus pensamientos y proponte hacer algo constructivo como leer, escribir, hacer ejercicios, meditar.

Si tu sentimiento está relacionado con la tristeza. Detente, pregúntate  que te ha ocasionado la tristeza: ¿una perdida real o imaginaria?, ¿es un ser querido?, ¿es algo que puede ser recuperado?; ¿es una circunstancia social o personal? En todo caso permítete llorar y expresar a través de ese llanto lo que te acongoja. Intenta comprender que existen circunstancias naturales que implican pérdidas como por ejemplo la muerte de un ser querido; pero también existen situaciones que escapan de nuestro control, como por ejemplo la aplicación de Políticas de Seguridad eficientes, el Control de la seguridad ciudadana, sobre las cuales no tenemos de manera directa ninguna injerencia. Sobre esto tenemos que establecer una diferencia, entre lo que podemos controlar o cambiar y lo que no.

Si tu sentimiento está relacionado con perdidas materiales o proyectos no alcanzados. Mantén la fe y el optimismo. Revisa lo que hay dentro de ti. Mira hacia atrás y revisa todo lo que has hecho, centra tus pensamientos en tus aspectos positivos y en los logros alcanzados. Si has cometido errores, muy bien, has descubierto que eres humano. Pregúntate: ¿Qué aprendí de ellos? Lo importante es comprender que no hay nada tan malo que no tenga algo bueno, ni nada tan bueno que no tenga algo malo….todo obedece a la experiencia y de eso se trata la vida de vivir de nuestras experiencias con altivez y orgullo de haberlo pasado. No pierdas de visión tus objetivos.

Si tu sentimiento está relacionado con un vacío existencial. Escucha tu silencio. Si hay un vacío es porque algo bueno ha de venir. El terreno prepara su fertilidad para lo nuevo.  En ese vacío, percibido como un agujero negro donde nada funciona y tu energía vital está suspendida, hay mucho que aprender; tienes que activar tus intuiciones y emociones para interpretarlo. Busca, seguro que ahí hay un mensaje para tu crecimiento personal. Tu determinas cuando actuar y moverte hacia lo nuevo.

ü  Controla tus pensamientos. Tú eres dueño de lo que piensas, sólo tú puedes cambiar su curso y contenido. Si permites que a través de ellos las angustias o problemas que te acucian logren inundar tus circunstancias, le estarás dando un espacio para su permanencia, obnubilaras  tu conciencia y se te dificultará conseguir salidas a las situaciones que te apremian. Cambia el curso de tu pensamiento, con ello no se te quiere pedir que te pongas de espalda a la realidad, sino que aprendas a operar sobre ellos para que visualices otras situaciones de mayor bienestar y confort. Un cambio orientado desde un pensamiento crítico-negativo o pesimista, hacia otro crítico-constructivo u optimista, te permitirá percibir el mundo de manera diferente, generar nuevas opciones. Recuerda que lo que pienses se manifestará.

ü  Se cauto y precavido. En tus salidas públicas (calle, parque, cine, teatro, visitas, trabajo) se prudente; prevente de las amenazas del entorno; no te expongas a situaciones innecesarias como llegar de madrugada, permanecer en un auto esperando a alguien, abrir la puerta de tu casa a personas extrañas, ir por lugares oscuros e inseguros. Confía en las personas, pero no sobre confíes  en ellas; un toque de suspicacia en estos momentos es necesario.

Cuando te desplaces de tu casa al trabajo o viceversa, cambia la ruta; ello te permitirá dos cosas: cambiar un plan de acción hacia a ti vinculado con un posible ataque y mirar escenarios diferentes: nuevos edificios, nuevas calles.

ü  Haz honor a tus valores. Clarifica tus valores; en todo momento pregúntate cuales son los valores que has adoptado como propios: ¿respeto, tolerancia, fidelidad, perseverancia, tenacidad, fe, optimismo, trabajo, amor? Identifícalos y actúa en consecuencia a ellos. En todo momento es importante que pongas en práctica la tolerancia, la empatía, el respeto por la diversidad y las diferencias. En las circunstancias actuales se constituyen en unos valores imprescindibles para la convivencia ciudadana.  Si estos no están dentro de ti, incorpóralos a lo que ya existen.

ü  Visualiza tus proyectos. Haz un mapa donde dibujes los proyectos a corto, mediano o largo plazo que te haz planteado para tu vida; no los pierdas de vista. Cólmate de optimismo y de fe; confía en que lo que sucede actualmente pasará y sólo se ha constituido en una experiencia para aprender de las circunstancias adversas del momento.  Si mantienes visualizados tus proyectos y tus metas, le estas notificando al mundo y a ti mismos que aún sigues vivo. Cuando se mantiene el optimismo los proyectos fluyen sin mayor esfuerzo que el natural para alcanzarlo. 

ü  Siente orgullo de ti mismo.  En todo momento mantén en alto tu autoestima. Confía en tus habilidades, capacidades y competencias. Conserva en todo momento, tu sentido de pertenencia a  un grupo familiar, de amigos o compañeros de trabajo con quienes compartes espacios e intereses comunes. Cree en la seguridad y  la confianza que ellos te  ofrecen; refúgiate en ellos, todos están ahí para apoyarse mutuamente. Controla la calidad de tus pensamientos y dirígelos hacia un tema optimista acerca de tus posibilidades y opciones. Acepta que en algún momento puedes experimentar dificultades, pero estas no llegaron de una vez y para siempre; constituyen una circunstancia que de seguro pasarán.

ü  Comparte tus temas de discusión con personas afines. Comparte tus temas de interés personal o de dominio público (situación económica, social, política del país, latinoamericana o mundial, entre otras) sólo con las personas con las cuales puedas intercambiar ideas y criterios bajo los valores del respeto y la tolerancia por la diversidad y las diferencias individuales. Evita abordar asuntos polémicos en lugares donde participen personas que no conozcas; tienes que ser cauto para no exponerte a agresiones físicas o psicológicas. Si el escenario es un evento familiar o social con personas de tu confianza, conoce la audiencia primero antes de introducir un tema que pueda ser controversial.  Evita “engancharte” en discusiones que nada te aporten para tu crecimiento personal y para tu salud emocional o espiritual. Si necesitas tratar un tema privado o personal, hazlo sólo con aquellas personas que realmente te puedan ayudar o aportar para su abordaje o solución.

ü  Practica la empatía pero detente sino puedes. La empatía es la habilidad que permite consustanciarnos con el otro; conectarse con sus necesidades, interés y sentimientos, para ofrecerle nuestra compañía, confianza y apoyo (con palabras, gestos o acciones), en un momento particular, cuando este la solicite. Para ayudar a otro, tenemos que estar claro primero con nosotros mismos. Cuando estés ante una persona que se encuentre en una circunstancia difícil y solicite tu asistencia, evalúa la situación y pregúntate si estas en la posibilidad real de ayudarle.  Si no estas en tu momento para  hacerlo, búscale otra ayuda pero no te expongas a salir lesionado.  Se humilde y acepta que no todo lo sabemos,  que no hay una sola verdad sino múltiples verdades.  Tu objetivo es preservarte física, espiritual y emocionalmente. Escúchala, genérale confianza pero no sigas adelante sino puedes; deriva su atención hacia otra persona que este en un momento más oportuno y adecuado para hacerlo. No te conviertas en una ambulancia innecesariamente.

ü  Suprime la queja en tu discurso diario.  Los pensamientos y sentimientos negativos que generas con la queja, enturbian tu camino y dificultan que puedas ver a la distancias tus metas y objetivos. En lugar de quejarte, actívate; por muy poco que hagas, siempre podrás  constituirte en un apoyo para otros, que de seguro, estarán en circunstancias más adversas que las tuyas. Dialoga con los otros acerca de lo que te afecta; así te darás cuentas que muchas de las cosas que te pasan no te suceden solo a ti, sino que forman parte de una vivencia colectiva y tal vez en mayor magnitud que la tuya.

ü  Mantén un pensamiento flexible. no des espacio para la rigidez y la incomprensión. Estamos de acuerdo en que estamos en desacuerdo es la mejor expresión para escuchar al otro y darnos cuenta que venimos por vías diferentes. Un pensamiento flexible te permitirá  comprender la pluralidad y complejidad de las ideas; mantener un espíritu critico y reflexivo antes las cosas que nos acucian; tener sentido del humor; estar abierto a la risa; alejarte de creencias inmóviles, adoptar una actitud democrática, pluralista y participativa en cada acto de la vida.  Finalmente una mente flexible nos permitirá escuchar al otro sin atacar; controvertir argumentativamente y no emocional e irracionalmente. Abrirnos a nuevas experiencias.

ü  Mantente conectado pero no te encadenes. Infórmate del acontecer nacional e internacional, con interés, responsabilidad pero sin sobreexcitarte. El control sobre los equipos que suministran la información lo tienes tu; apaga el televisor o cambia el canal cuando sientas que estas sobresaturado de la misma información. No te encadenes a los medios de comunicación, ni a tus propios pensamientos; utiliza otros recursos para la distracción o la expresión de tus ideas y emociones como escuchar música, leer, escribir. Revisa la prensa de manera crítica; construye tu propia opinión acerca de los asuntos que acontecen en el panorama nacional o mundial. Evita ser monotemático con tus pensamientos y tus discursos. Acuérdate que el control sobre tus pensamientos lo tienes tú; no delegues el control de ellos a otros.  

ü  Organiza un programa de trabajo personal. Incorpora a tus actividades cotidianas un programa de autoayuda tal como hacer ejercicios de meditación, de relajación; de respiración, de contacto con tu cuerpo; un encuentro contigo mismo es necesario para aprender a conocerte cada día más. La práctica de estas actividades te permitirán mantener la paz interna, el sosiego, la mesura, clarificar ideas y sobre todo tomar decisiones acertadas con libertad de acción.

Tomate un tiempo para estar en soledad: identifica tus emociones, clarifica tus pensamientos e ideas; ello te permitirá buscar las respuestas que hay dentro de ti.

Incorpora nuevas actividades a tu cotidianidad: canta, escribe, haz ejercicio, práctica deportes, camina en un parque, haz teatro, participa en un club de poesía. Busca en estas actividades el confort necesario para desprenderte de las preocupaciones y dedicarte a nuevas ocupaciones.

ü  Aprende a postergar. Inventaría tus necesidades, discrimina aquellas que son de prioridad para el momento. Disponte a posponer algunas de ellas con el objetivo de sobrevivir. Si las necesidades más apremiantes son de naturaleza fisiológica (hambre, sed, sueño, sexo) y de seguridad (estabilidad, protección, dependencia, orden, límites), obviamente que estas primaran sobre las necesidades cognitivas (aprender, conocer, comprender, buscar información), las estéticas (crear, disfrutar la belleza) o de autorrealización (desarrollo de potencialidades, creatividad). La postergación no implica la renuncia, sino el diferimiento para su posterior satisfacción.

ü  Asuma la defensa del espacio colectivo y de los derechos fundamentales como tarea cotidiana. Los valores y las ideas constituyen un recurso humano fundamental no negociable e intransferible; nuestra tarea inaplazable es mantenerlos y luchar por ellos. Existen muchos mecanismos de lucha que se adaptan a las necesidades y posibilidades de cada uno de los actores sociales. Adopta una de ella; cualquiera que sea tu esfuerzo, de seguro estará orientado a mantener tu consistencia entre lo que piensas, lo que sientes, lo que dices y lo que haces; ese es el fin. Mantener la coherencia y la armonía contigo mismo y con tu entorno. Conviértete en un defensor de las ideas que prevalecen en ti y en los derechos fundamentales que norman la vida en común; hazlo negociando sin perder y argumentado sin ofender.  La libertad de expresión y de acción, las libertades políticas, económicas y sociales, el  respeto por derechos humanos y la autoestima, constituyen indicadores que son valorados por las personas como importantes para un desarrollo humano sostenible. La no interferencia del camino en la búsqueda de la satisfacción de este conjunto necesidades y derechos, constituyen una tarea inaplazable y compromiso consigo mismo y con el país. Si te sientes preparado, busca tu forma particular de lucha por ellos.

ü  Toma la decisión de sobrevivir. Utiliza tus pensamientos para darte ánimos de seguir adelante; no pierdas de vista tu objetivo. La primera decisión que has de tomar es sobrevivir. Haz de la sobrevivencia un propósito férreo y  el eje central de tu existencia, conviértela en una frase a repetir todas las veces que sea  necesario.

ü  Busca Apoyo

Si luego de cumplir con todo lo anterior crees que lo que tienes que enfrentar es demasiado grande para ti, entonces busca ayuda.

Si tu circunstancia actual fuera como una pequeña herida en un dedo, podrías apelar a estas prescripciones como si se tratara de un botiquín de primero auxilios psicológicos para la casa, pero si la herida fuera mayor, necesariamente tendrías que recurrir a un médico. De la misma manera, si sientes que no puedes controlar lo que te pasa, que tus fortalezas, debilidades y destrezas para manejar tus emociones y circunstancias se encuentran en un desbalance a tu favor, entonces llegó la hora de recurrir a un Terapeuta que te pueda ayudar a diseñar un plan de acción individualizado para enfrentar tu situación.

 

No te olvides que la meta es ser feliz.

Miren De Tejada Lagonell

Psicólogo Clínico

Magister en Psicología del Desarrollo Humano

Doctora en Psicología

 

 

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