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LA EMOCIONALIDAD DEL VENEZOLANO EN EL CONTEXTO NACIONAL DE LOS AÑOS 2016/2017

por Mirentxu

 Dra. Miren De Tejada Lagonell

Docente Titular de la Universidad Pedagógica Experimental Libertador Instituto Pedagógico de Caracas

Mail: mdetejada@upel.ipc.edu.ve

Redes sociales: @mirendunixe 

Introducción

            Uno de los aspectos fundamentales para el desarrollo óptimo del ser humano lo constituye la satisfacción de sus necesidades básicas, entre las que se encuentran, fundamentalmente, tener acceso y disponibilidad de una dieta variada, balanceada, equilibrada, bien presentada y servida con amor.

            En ese sentido, Maslow (1982,1989) afirma que el comportamiento humano está motivado por el ansia de satisfacción de diversas necesidades: fisiológicas (hambre, sed, sueño, sexo), seguridad (estabilidad, protección, dependencia, orden, límites), amor (dar y recibir afecto, pertenencia), estima (autoestima, respeto, reconocimiento de los demás), cognitivas (aprender, conocer, comprender, buscar información), estéticas (crear, disfrutar la belleza), autorrealización (desarrollo de potencialidades, creatividad), igualmente se incluye la necesidad de libertad de expresión y de acción.

            Por otra parte, plantea como necesidad la no interferencia del camino en la búsqueda de la satisfacción, lo cual significa saciar el ansia de investigar el entorno como vía para colmar las necesidades; ello implica buscar condiciones aptas para satisfacerlas. 

            En las circunstancias actuales de nuestro país Venezuela (febrero 2018), dichas condiciones se han visto alteradas en su máxima expresión.

            Algunos testimonios recogidos de personas en su diario caminar en busca de comida y de bienes para el sustento de su grupo familiar, encienden las alarmas de la sociedad y demandan de los investigadores en diversas áreas Medicina, Psicología, Educación a indagar si expresiones como las que a continuación se presentarán, pueden alterar su desarrollo personal e impactar en el camino, su emocionalidad y a futuro su salud psicológica:

  • Ahora comer es un lujo, antes, podíamos ganar algo de dinero y comprar ropa o algo. Ahora se va todo a la comida, se queja la madre
  • Somos una familia grande y cada vez se nos hace más difícil comer
  • Tengo que salir de casa a las cinco de la mañana, con el riesgo de que me maten, para guardar cola todo el día y comprar solo dos o tres productos
  • Estamos comiendo mal, no comemos de forma equilibrada. Si almorzamos, no cenamos y, si cenamos, no desayunamos
  • Estamos comiendo menos, porque nos hemos apretado el cinturón. Antes teníamos la nevera llena
  • Con el dinero que antes gastábamos en desayuno, almuerzo y cena, ahora solo podemos comprar el desayuno. Y ni siquiera es muy bueno
  • Hoy comemos, pero no sabemos si comeremos mañana. Estamos mal, yo nunca pensé que se llegaría a esto
  • Antes podíamos comprar comida para 15 días, ahora solo podemos cubrir las necesidades diarias
  • Llevamos como 15 días comiendo pan con queso o arepa con queso. Estamos comiendo peor que antes, porque no podemos encontrar comida y la que encontramos, no nos la podemos permitir
  • Estamos comiendo menos porque no se encuentra comida y, cuando aparece, las colas son infernales. Ahora ya no comemos tres veces al día: comemos dos, y si las tenemos (El Nuevo País, abril 2016)

            Aunque estos testimonios son recogidos  en el año 2016, no es esperable que la situación haya mejorado; al contrario, nuevos testimonios recolectados en el artículo Los testimonios del hambre de una Venezuela en crisis, publicado por El Colombiano.com en febrero de 2017, parecen así indicarlo. Igualmente los datos registrados en el artículo Esclavos del Hambre publicado en el Diario la Razón de Venezuela bajo la firma de la Comunicadora Social Mónica Duarte (Febrero, 26 de 2018). Ahí expresa que durante el 2017 nueve (9) de cada diez  (10) venezolanos no pudieron pagar su alimentación diaria, 8.2 millones tuvieron que ingerir dos o menos comidas al día y de mala calidad, cifras estas recogidas en el Informe ENCOVI (Encuestas de Condiciones de Vida 2017) realizado por las Universidades Central de Venezuela, Católica Andrés Bello y Simón Bolívar.

            Es así como desde los Organismos no Gubernamentales, Fundaciones y la Académica venezolana, representada por sus universidades, se están haciendo esfuerzos por abordar la problemática que implica la situación de hambruna de nuestra población. Entre estas se pueden  mencionar la Fundación Bengoa, el Centro Nutricional Infantil de Antímano de las Empresas Polar, el Observatorio Venezolano de  la Salud; se suman a las anteriores universidades mencionadas la Universidad Pedagógica Experimental Libertador en sus Núcleos de Caracas y Miranda a través de sus actividades de Extensión.

            Sin embargo, estas acciones se convierten en pequeñas ante la magnitud de la situación problemática.

            Las dificultades y tropiezos para acceder a una alimentación con las características inicialmente mencionadas inciden en el mundo emocional de los consumidores y usuarios de los centros de distribución de alimentos, llámense bodegas, abastos, supermercados a los cuales acude la población en busca de la comida necesaria para la subsistencia de su grupo familiar.

            Como una contribución a dicho conocimiento desde la Universidad Pedagógica Experimental Libertador Instituto Pedagógico de Caracas, a través de una actividad organizada con el apoyo de la Subdirección de Extensión, se realizaron una serie de encuestas a miembros de diversas comunidades con la finalidad de realizar un Estudio Exploratorio orientado a indagar acerca de la frecuencia de consumos de alimentos y  de las emociones que  estas reportaban en el contexto de la situación país para el momento. Los datos fueron recolectados en los períodos académicos correspondientes al año 2016.

            Los investigadores extensionistas que contribuyeron con la elaboración de esta experiencia fueron estudiantes de Pedagogía en sus diversas especialidades quienes lograron abordar a 568 personas procedentes de diversas comunidades: estudiantes universitarios, padres y representantes de escuelas públicas o privadas, comunidades vecinales y empleados de empresas privadas quienes accedieron a cooperar con este reporte.

            Para la recolección de la información se recurrió a la técnica de la Encuesta  y el instrumento utilizado fue la Encuesta de Consumo de la Fundación Bengoa (2005). A la misma le fue adicionada una sección relacionada con la emocionalidad en la cual se preguntaba: En este momento, en relación con la disponibilidad, acceso y adquisición de alimentos ¿Cuál es la emoción predominante en Ud.? Miedo, Rabia-Molestia, Tristeza, Alegría, Incertidumbre-Duda, Repugnancia, Esperanza, Sorpresa, Resignación- Aceptación, Vergüenza. La misma se presentó como un cuestionario con respuestas de selección múltiple.

Resultados

            Todos los datos recolectados son de fundamental interés, pero en este papel de trabajo solo presentaremos el reporte referido a la naturaleza del consumo y cuál o cuáles eran las emociones predominantes. Se deja para otro documento las frecuencias  de consumo reportadas según los diversos grupos de alimentos.

En relación a la naturaleza del consumo

            La encuesta de consumo propuesta por la Fundación Bengoa admite asignar a cada grupo de alimentos una puntuación cuya sumatoria final, según la frecuencia de consumo reportada, autoriza a determinar si ésta es buena, regular o mala.

            El análisis de frecuencia de los reportes revisados permite afirmar que el 74% de los encuestados tiene una mala alimentación, en 24% se presenta como regular y sólo un 2% permite catalogar la alimentación que recibe como buena. En ese sentido se contabilizan 420 personas (y posiblemente sus grupos familiares) que se agrupan bajo la categoría mala alimentación; si a ellas le sumamos las 136 que lo hacen bajo la condición de  regular, se tienen 556 personas y sus grupos familiares con una alimentación deficiente.

En relación con la emocionalidad

            La sección emocionalidad incorporada al Encuesta permite recoger la emoción prevalente en el momento de llenar el instrumento.

            En ese sentido un 36.5% reporta como emoción fundamental la Rabia, 16.8% Tristeza, 14% incertidumbre-duda; 7.4% resignación; 7.1% Esperanza; 5,7% Miedo; 4.5% vergüenza; 3.4% repugnancia; 1.5% Sorpresa y 1.5% Alegría.

            Los datos recogidos en este estudio exploratorio son análogos a los realizados por la Investigadora y Psicólogo Social venezolana Yorelis Acosta (2015) en su trabajo el Mapa Emocional de Venezuela y el de la Investigadora Fátima Dos Santos (2014) en un estudio emprendido desde la Universidad Central de Venezuela, en el cual consigue que las emociones más frecuentes que experimentan los caraqueños son impotencia, tristeza, ansiedad, rabia, desánimo y miedo.

            Sin embargo, llama la atención que en contraste con el trabajo realizado por Acosta (2015) cuyos datos fueron recogidos entre junio y septiembre de 2015, se aprecia un cambio en la emoción rabia cuyo reporte para la fecha tuvo una frecuencia de 13.3% y en este reporte exploratorio del año 2016 se muestra con una frecuencia más alta (36.5%); la tristeza como emoción se reporta en porcentajes parecidos (17.2%/16.8%). En relación con dicho estudio disminuyen la esperanza (21.5% a 7.1%), el miedo (16.8% a 5.7%) y la resignación (9.8% a 7.4%). Asimismo, se destaca que en ambos reportes se conserva la alegría como emoción aunque en bajos porcentajes (5.1% y 1.5%).

            Por otro lado, es importante considerar otro conjunto de condiciones y circunstancias que podrían estar relacionadas con esta emocionalidad reportada lo cual no estaría referido sólo a la adquisición, disponibilidad y acceso a una alimentación acorde a los requerimientos nutricionales de los diversos grupos humanos.

            En ese sentido, la Federación de Psicólogos de Venezuela en conjunto con la Red de Apoyo Psicológico que se conforman en las universidades formadoras de psicólogos, suman a la aparición de esta emocionalidad las siguientes circunstancias (Federación de Psicólogos de Venezuela, 2015):

  • Disminución del poder adquisitivo
  • Desabastecimiento de productos de primera necesidad
  • Escasez  de  medicinas  e  insumos médicos
  • Deterioro del sistema de salud,
  • Censura  abierta y encubierta.
  • Criminalización de la disidencia
  • Presencia de corrupción y  sentido de impunidad
  • Deterioro de la convivencia
  • Deshumanización  del adversario
  • Delación
  • Escalada de discursos violentos.
  • Deterioro de los servicios públicos
  • Polarización socio – política
  • Inseguridad física, social y jurídica

 

    Discusión

    En relación a las emociones reportadas

                Las emociones son fenómenos subjetivos, fisiológicos, motivacionales y comunicativos de corta duración; surgen como producto de la articulación entre nuestro mundo interno y  externo. Son de naturaleza multidimensional.

                Se presentan de manera natural, automática e inconsciente; podría decirse que su presencia es de naturaleza universal. Para su aparición se articulan procesos cognitivos y fisiológicos en su manifestación; es decir hay una mediación de estructuras subcorticales y de circuitos cerebrales neuroanatómicos los cuales se activan mediados por las experiencias internas y externas; estas últimas la mayoría de las veces son de naturaleza social.

                Las emociones pueden ser clasificadas de diversas maneras, para ello se recurre a varias categorías; así, podrían ser organizadas en emociones universales (miedo, rabia, alegría, tristeza, repugnancia, sorpresa), positivas o negativas, sanas o perjudiciales y según su función adaptativa.

                Por otro lado, habría que diferenciar entre sentimiento y emoción. Los sentimientos constituyen la expresión mental de nuestras emociones. A través de ellos identificamos la emoción que prevalece y le damos un nombre al estado de ánimo que tenemos en el momento.

                En relación con el reporte recogido tendríamos como emociones predominantes rabia, tristeza, miedo, repugnancia, sorpresa y alegría;  como sentimientos detrás de los cuales existe una emoción que lo representa estarían incertidumbre-duda y vergüenza cuya emoción subyacente podría estar representada por la rabia, el miedo o la tristeza; resignación con una emoción subyacente como el miedo y esperanza con emoción subyacente alegría.

                Bajo este argumento las emociones primarias más resaltantes en este estudio exploratorio serían rabia, tristeza, miedo y alegría.

                Se acuerda que este reporte es solo válido para la población específica que participó y para el período particular evaluado; sin embargo al ver los estudios precedentes (Acosta, 2015 y Dos Santos, 2104) se tendrían argumentos para pensar que el mapa de esa emocionalidad sigue igual composición para el momento en que se escribe este artículo.

                Por otro lado, dado que otra clasificación de las emociones puede ser en adaptativas o perjudiciales podría argüirse que con un proceso de introspección guiado de manera colectiva o individualizado las emociones que parecieran perjudiciales como la tristeza o la rabia podrían ser reconducidas y convertidas en fuente generadora de acciones para afrontar y superar la situación político-social-económica-ética en que está imbuida la población venezolana actual. Estas emociones no son paralizantes, pueden activar el circuito adrenérgico (catecolamina, noradrenalina, dopamina) necesario para la acción y que las mismas, bien orientadas, entendidas y atendidas, estén emplazadas hacia un proceso de toma de decisiones pertinente que consienta, de manera individual o colectiva, superar los obstáculos necesarios para acceder a bienes y servicios relacionados con la alimentación, la seguridad, la salud y una calidad de vida digna; pero fundamentalmente por  el respeto de los Derechos Humanos Individuales y Colectivos.

                Emociones como la rabia y el miedo si son concienciadas por la población podrían traer beneficios al extraer de ellas toda la fuerza necesaria para verterlas hacia afuera, realizar acciones determinadas y atreverse a actuar y no a quedarse con ellas autolesionando la corporeidad y la emocionalidad de la población afectada.         

                También están las otras emociones, socialmente construidas como favorables o positivas: la esperanza y la alegría. En ellas resguardamos parte de la reserva de credibilidad y fe que favorece la custodia de la salud psicológica; ellas permiten tener un estado de ánimo óptimo para afrontar las situaciones problemáticas que se presentan en este momento de adversidad y nos faculta para visualizar las perspectivas futuras de manera favorable, aún bajo condiciones adversas.

    En relación con las posibles consecuencias

    Este cúmulo de circunstancias y condiciones  se constituyen en un riesgo psicosocial para la población ya que afecta la estabilidad socio-emocional de los ciudadanos lo cual se expresa en la aparición de síntomas físicos (taquicardia; náuseas, epigastralgias, temblores, sudoración, diarreas, mareos, dolores musculares, problemas de sueño, hipertensión arterial esencial, cefaleas tensionales, frialdad corporal en porciones corporales distales, trastornos del apetito); emocionales (rabia, culpa, dolor, irritabilidad, angustia, ansiedad, depresión, agresividad, apatía, desesperanza, anhedonia, desespero, hiperreactividad, anestesia, confusión) y comportamentales (llanto fácil,   aislamiento, evitación, suspicacia, disminución del apetito, cambios marcados en los hábitos y rutinas diarias, conductas de chequeo y control permanente, reducción de actividad en espacios compartidos) (Centro de Asesoramiento y Desarrollo Humano. UCAB, 2014) todo lo cual podría traer consecuencias futuras y tener implicaciones para la salud pública sino son abordados, direccionados y atendidos de manera oportuna, adecuada y contingente al momento.

    Conclusiones

    1. Se constituye en tarea inaplazable atender desde diferentes instancias las necesidades urgentes de la población en todos los órdenes, pero por lo que respecta a este reporte específicamente en materia de alimentación ya que ello forma parte de un aspecto esencial para la determinación de la salud física y para la productividad del país en todas sus instancias. Además que la perpetuación en el tiempo de las dificultades para el acceso a una dieta variada, balanceada, equilibrada podría convertirse en una situación calamitosa con un sufrimiento psíquico colectivo que ya tiene sus primeras expresiones en este estudio exploratorio y en los previamente reportados.
    2. Emprender todas las acciones necesarias desde las organizaciones, la Academia y los gremios de la salud para establecer una cruzada en defensa de la Salud Psicológica de nuestra población; entendida esta como  un estado de bienestar individual en el cual la persona se siente próspera y meritoria, promociona su autocuidado para lo cual recurre al uso óptimo de sus recursos personales (cognitivos, afectivos, sociales y espirituales), logra establecer vínculos armónicos con su entorno socionatural y sociocultural; persigue el logro de metas individuales y colectivas, en concordancia con el bien común y una visión ética de la vida.

     

    Referencias

    Acosta, Y. (2016).  Emociones y Política. La fuerza de la esperanza. Comunicación: estudios venezolanos de comunicación, Nº 174 pp 75-89

    Centro de Asesoramiento y Desarrollo Humano. UCAB (2014). Bienestar psicológico en tiempos de crisis. Descargado de la Web: http://w2.ucab.edu.ve/noticias-ucab/items/bienestar-psicologico-en-tiempos-de-crisis.html

    Dos Santos, F. (2014). Estudio de la UCV: venezolanos tensos y en alerta por la situación económica. Reportaje Visión Global. Descargado de la Web: (http://www.visionglobal.info/estudio-de-laucv-venezolanos-tensos-y-en-alerta-por-la-situacion-economica/)

    Duarte, M. (2018). Esclavos del Hambre. Reportaje Diario La Razón. Febrero, 2018

    El Colombiano.com. Los testimonios del habre de una Venezuela en crisis. Febrero, 2017 Descargado de la Web: (http://www.elcolombiano.com/internacional/venezuela/los-testimonios-del-hambre-de-una-venezuela-en-crisis-EX6033776

    Federación de Psicólogos de Venezuela (2015). Pronunciamiento de la Red de Apoyo Psicológico de la UCV/USB/UCAB y UNIMET y Federación de Psicólogos de Venezuela. Descargado de la Web: http://www.fpv.org.ve/wordpress/2017/05/pronunciamiento-conjunto-de-la-rap-fpv-y-el-area-de-psicologia-de-la-ucv/

    Fundación Bengoa (2005). Manual Práctico EDUPAS. Educación Para una Alimentación Saludable

    Maslow, A (1982) La amplitud potencial de la naturaleza humana. México – Trillas.

    Maslow, A (1989) El hombre autorrealizado. Hacia una psicología del ser. Argentina – Kairos.

    LA EMOCIONALIDAD DEL VENEZOLANO EN EL CONTEXTO NACIONAL DE LOS AÑOS 2016/2017
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